Medicinas tradicionales estafas.

Siempre había gozado de una salud de hierro. No era del todo consciente de los enormes dones con los que se me ha premiado hasta que me di de bruces con la palabra maldita.

Cáncer

Como buen militar empecé a trazar un plan de acción que, fríamente, tuviera en cuenta las posibilidades de supervivencia de la misma forma que se calcula y asume el riesgo para vencer en una batalla, pues no soy médico; soy un guerrero.

Lo que cuento en este artículo sólo es una pequeña parte de lo que descubrí.

¿Son las medicinas tradicionales una estafa?

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La explosión tecnológica del último siglo ha traído el culto a la ciencia como el nuevo falso dios de las sociedades modernas. ¿Se ajusta esto a la realidad? ¿Son las medicinas tradicionales estafas?
La ciencia siempre ha estado ahí; y abarca infinitamente más de lo que hemos descubierto. Estará de acuerdo conmigo en lo limitado de nuestro saber, hecho objetivamente palpable por datos irrefutables:

1 Las imperfecciones de nuestros aparatos de observación y medición.

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Ahora tenemos acceso al Universo macro y micro, podemos observar la inmensidad de nuestra galaxia y del átomo, visualizando la asombrosa semejanza de las dimensiones que envuelven a lo que captamos con nuestros sentidos. Hace sólo unas décadas, un grano de arena en el desierto, nuestros abuelos no tenían acceso a esta perspectiva.
Sin embargo, que nuestros ancestros pertenecieran a épocas más antiguas no quiere decir que fueran tontos, ni muchos menos. Con lo que tenían lograron hazañas que ahora nos parecen imposibles. ¿Cómo la hicieron realidad?
Contaban con las capacidades que hacen del Hombre lo que es: observación de la naturaleza durante generaciones, intelecto, intuición y espíritu crítico.
¿Vamos a tirar a la basura todo el Saber acumulado que nos legaron? ¿Seremos tan arrogantes?
Como ellos en su tiempo, tampoco nosotros tenemos la tecnología para observar todo lo que compone la creación. Aprovechemos entonces su experiencia.

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2 El funcionamiento del “mundo”

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Con esta palabra, Jesús de Nazaret se refería al funcionamiento material de las sociedades humanas captado por los sentidos físicos e interpretado por el intelecto ordinario.
Si se detiene un momento en la vorágine de actividad que nos rodea y es capaz de elevar su nivel de vigilia, caerá fácilmente en la cuenta de que en el día a día nada es lo que parece, nada es como quieren hacernos creer, sino lo que los directores del espectáculo del “mundo” ponen ante nuestros ojos.
No tengo certeza sobre los detalles, pero sí sobre el funcionamiento general de nuestras sociedades, pues en la creación todo se repite de forma fractal, es decir, utilizando los mismos patrones. ¿Quiere saber el cómo, dónde y por qué de la forma de vida que lleva? Sólo tiene que observar el de las criaturas con un nivel de conciencia inferior al suyo y extrapolarlo.
Como en cualquier comunidad, en la Tierra existen varios grupos de poder, en pugnas y alianzas continuas, que nos manejan de la misma forma en que nosotros guiamos a nuestros rebaños, conduciéndolos por donde nos interesa mediante diversos mecanismos de CONTROL específicos para cada especie porque funcionan para ella. Estos grupos intentan dominar las áreas determinantes de la sociedad para llevarnos a donde a ellos les interesa, no a Vd.
Una muy importante es la salud. Un individuo sano e independiente en el mantenimiento de esta fortaleza es mucho más difícil de controlar. Repasemos durante un momento la historia reciente, con datos perfectamente documentados, para analizar cómo se ha producido este asalto al ámbito sanitario desde la industrialización, para imponer un punto de vista intencionadamente sesgado e interesado sobre la medicina.

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3 La industrialización de la medicina

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Con el desarrollo exponencial de las tecnologías de comunicaciones, y a pesar de la brutal censura y difamación que ejercen los grupos que dirigen el mundo, empiezan a difundirse al gran público informaciones que hasta ahora habían sido reservadas a unos pocos.
En lo concerniente a la industria médica y farmacéutica se suele trasmitir la idea de que, como en casi todo, la política y el dinero están detrás del sistema médico moderno.
Pienso que esta explicación de cómo funcionan las cosas es demasiado simple, pues a los que dirigen nuestro mundo les sobra el dinero. ¡Si lo fabrican ellos!
Sólo se me ocurre algo que les importe más que el dinero: El Control.
Se dice que la información es poder, pero no es del todo cierto. El Control es Poder. La información sólo pemite influir sobre sujetos o situaciones y de ese Control se deriva el Poder.

En cualquier caso las que parecen irrefutables son las siguientes EVIDENCIAS:

En los albores del siglo XX, cuando se descubren las enormes posibilidades de procesado del petróleo, el linaje Rockefeller apostó por la posibilidad de obtener medicamentos a partir de los productos petroquímicos de los que dominaban el mercado. El plan de la familia para la industria médica encontró un problema: la popularidad de las medicinas naturales en los Estados Unidos.
Casi la mitad de los médicos y las facultades de medicina utilizaban el saber tradicional europeo y de los nativos americanos para implementar la medicina holística. La familia Rockefeller utilizó la fórmula clásica de la dialéctica de Hegel: «Problema-Respuesta» para quitarse de en medio esta fuerte resistencia. En otras palabras, crearon un problema aterrador y luego proporcionaron una solución planificada previamente. Este asalto comenzó con John Davidson Rockefeller, patriarca de la familia y personaje de oscuros antecedentes que se salen de nuestro tema y que darían para completar un material extensísimo.

A principios del siglo XX, Rockefeller controlaba el 90% de las refinerías de petróleo en los Estados Unidos a través de su empresa petrolera Standard Oil, que más tarde se dividió en Chevron, Exxon y Mobil. Un auténtico “Cártel del oro negro”. Al mismo tiempo los científicos descubrieron «productos petroquímicos» y tenían la capacidad de fabricar gran cantidad de derivados a partir del petróleo. Habían conseguido el primer compuesto plástico, descubierto una gran gama de vitaminas y creían que podían fabricar muchos medicamentos a partir de la industria petrolífera.
Rockefeller vio una excelente oportunidad para monopolizar las industrias petrolera, química y médica al mismo tiempo. La ventaja de los productos petroquímicos es que todos pueden patentarse y venderse con grandes beneficios. Sólo tenía que quitar de en medio la medicina natural y herbal, tan popular en los Estados Unidos. Debía encontrar una salida a su mayor competencia. Debía cambiar totalmente la percepción del gran público y cambiar su creencia a que son las medicinas tradicionales estafas

Para crear el aterrador problema de la fórmula «Problema-Respuesta», Rockefeller se dirigió a su amigo Andrew Carnegie, otro monopolista que ganaba montañas de dinero monopolizando la industria del acero. Enviaron a Abraham Flexner, científico a sueldo de la prestigiosa Fundación Carnegie, a viajar por todo el país e informar sobre el estado de del sistema hospitalario y de las escuelas de medicina. Concluyó su “estudio”, interesado por supuesto, en lo que se ha denominado «Informe Flexner», en el que creó de forma artificial la necesidad de modernización y centralización de las instituciones médicas, dando origen a la medicina moderna tal y como la conocemos.
De los efectos de este informe se derivó el cierre de más de la mitad de las escuelas de medicina. Las que no se transformaron al nuevo paradigma y aguantaron fueron ridiculizadas y demonizadas exhaustivamente. La homeopatía y la medicina natural declaradas proscritas y muchos médicos que continuaron utilizando los métodos tradicionales perseguidos, e incluso encarcelados.

Para ayudar en la transición y cambiar la opinión de otros médicos y científicos, Rockefeller donó más de 100 millones de dólares a escuelas y hospitales y estableció una organización benéfica llamada «Oficina de Educación General» (GEB). En muy poco tiempo, el grueso de las universidades se adaptaron al nuevo paradigma. Todos los estudiantes estaban aprendiendo lo mismo y se había estandarizado el uso de medicamentos patentados. Los científicos recibieron enormes cantidades de dinero para estudiar cómo las plantas pueden curar enfermedades, pero su objetivo era determinar qué sustancias químicas en ellas son efectivas para reproducir sustancias similares, pero no idénticas, que pudieran ser patentadas.

«Dar fármacos a los enfermos» se había convertido en el mantra de la medicina moderna.

Más de 100 años después seguimos creando médicos con enormes capacidades, fruto de toda una vida de estudio, trabajo y sacrificio, pero que no saben nada sobre nutrición, o los beneficios de la medicina herbal, o cualquier otra práctica natural por simple que sea. Muy al contrario, tenemos toda una sociedad esclavizada por empresas a las que asociamos con la felicidad. Estados Unidos gasta el 15% de su PIB en atención médica, pero no se centra en tratar la causa de la enfermedad, sino en aliviar los síntomas, lo que genera pacientes, clientes y lo que es pero, dependientes, crónicos. No existen tratamientos industriales para la cura del cáncer, la diabetes, el autismo, el asma o una simple gripe. Si la asistencia sanitaria es parte de un sistema establecido por oligarcas internacionales y hombres ricos en lugar de médicos, entonces ¿por qué iban a producir curas reales?

Si sospecha que alrededor del cáncer se ha creado una situación parecida, sólo le daré el dato de que Rockefeller fundó la American Cancer Society en 1913.

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4 Las limitaciones humanas

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Los que nos controlan nos conocen bien, muy bien. Usan toda nuestra grandeza y miseria contra nosotros en la misma forma en que usamos las debilidades y fortalezas de nuestros rebaños para controlarlos y aprovecharnos de sus capacidades.

Hace tiempo leí a un exitoso hombre de negocios la siguiente frase: “Si quieres hacer dinero ataca alguno de los pecados capitales”. Esta estrategia de control es profusamente utilizada en todos los ámbitos, pero me ceñiré exclusivamente al sanitario. Como no quiero caer en un derrotero pesimista pondré sólo unos ejemplos de cómo. Sabiendo que sabrá Vd. de sobra extrapolarlos a otras situaciones:
– Soberbia: Solemos actuar bajo el lema “Lo que yo no sé, no existe”.
Pocos son los que tienen capacidad de empatía para ponerse en el sitio del de enfrente y una mínima humildad para ceder a la evidencia de que jamás nadie alguna fue dueño de la verdad absoluta, que ningún Hombre es tan malo como para no tener nada bueno y que en el interior de las ideas que defiende, por muy disparatadas que parezcan, siempre hay una dosis de verdad.
Esta es la raíz de la profunda división entre los distintos tipos de medicina. Aunque las dominantes son las que más responsabilidad tienen, pues ejercen el poder con mano de hierro. Incapaces de un mínimo gesto de cordura y espíritu integrador, genuinamente científico, aunque siempre se les llena la boca de “ciencia”.

– Avaricia: Como decía en la introducción la avaricia no es sólo de dinero, que también, sobre todo es de control, de Poder.
En esto no sólo cae la industria farmacéutica dominante. Está surgiendo un nuevo tipo de industria de productos “naturales” para generar píngües beneficios al amparo de la buena imagen que la sabiduría médica popular y tradicional tiene en las diversas culturas. Sin embargo, la mayoría de estos productos distan mucho de ser naturales y no dejan de ser el fruto de nuevos procesos industriales.
Además son muy pocos los suplementos verdaderamente necesarios para alguien con un estado de salud y sentido común normales. Personalmente sólo consumo un complemento de vitamina D, pues en mi lugar de residencia (como en la mayoría de las zonas más pobladas de la Tierra) el sol no puede generarla durante los meses de invierno, y un superalimento rico en complejos del grupo B. Por lo demás, si quiere algo de origen natural, no lo compre en pastillas, búsquelo en la naturaleza. Verá como no lo encuentra en forma de comprimidos de cualquier tipo porque nada los produce, ni roca, ni planta, ni animal.

– Pereza: Conseguir las cosas por uno mismo, ser responsable, autosuficiente, independiente… no es fácil. Es más cómodo que se lo den a uno todo hecho. Mucho más.
Por supuesto, los que anhelan nuestro control no odian nada tanto como el que seamos autosuficientes e independientes. Por eso engordan nuestra pereza dándonos todo hecho. Por eso ha tenido tanto éxito la idea de un Papá Estado con todas las obligaciones y nosotros ninguna. Papá Estado tiene que cuidarnos, amamantarnos, cebarnos… Nos autoexcluimos de cualquier responsabilidad hacia nosotros mismos ¡Panda de vagos! Nuestra pereza nos impide caer en la cuenta de que lo que Papá Estado, o quien ocupe su lugar, nos da, no es lo que nos conviene, si no lo que le conviene a él. Para nosotros suele ser basura enlatada, veneno en forma de pastillas.

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El futuro

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Por fortuna, el grueso de los Hombres sólo está dormido, pero la bondad anida en su corazón. Lo que pasa es que las cúpulas suelen estas ocupadas por desviados y corrompidos: “los ángeles caídos”.
Dirigen nuestros designios hacia donde no es, controlando férreamente el acceso a la información y lo oficialmente correcto. Pero esto se acabó.
Por todas partes surgen Hombres Vivos y Libres que están plantando cara, en la medicina también.
Los graduados en medicina y cirugía son almas especialmente dotadas para la ciencia, el estudio y el servicio a los demás. Son los mejores en los suyo: curar. Una nueva generación de doctores retorna a los orígenes de la medicina holística y sus miembros están llamados a ser los líderes de una nueva.
Serán los jefes de equipos multidisciplinares, conscientes de que un sólo Hombre no lo puede abarcar todo, pero sí puede ser conocedor de lo que son capaces las distintas disciplinas médicas y abordar cada caso con el enfoque que corresponda: preventivo, correctivo no invasivo, correctivo invasivo… dirigiendo a los profesionales que dominen esa materias dentro del equipo:
– Nutrición natural
– Fitoterapia
– Medicina energética con todas sus técnicas: masaje, manipulación corporal en todas su variantes, manipulación de puntos acupunturales en su amplia gama de técnicas y herramientas…
– Terapias oxidantes y antioxidantes.
– Meditación-interiorización
– Didáctica de hábitos naturales, estilo de vida y contacto con la naturaleza
– Electromedicina y nuevas tecnologías para la salud.
– Tratamiento farmacológico
– Cirugía
– …
Para nuestra fortuna este movimiento ha comenzado y es imparable. Es algo que vamos a ver.

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